Crónicas de Octubre – Los motines del metro y la lucha de clases

Introducción

El 28 de Octubre de 2019, Jonás, un compañero de militancia de entonces, envió a los contactos de nuestro medio un relato sobre los sucesos y su análisis respecto del momento político. Yo entonces aún tenía acceso a la redacción del medio, por lo que me apresuré a publicarlo (razón por la que posteriormente sería expulsado). El medio en cuestión a los pocos días de publicado el artículo lo censuró, bajándolo del sitio, alrededor del 5 de noviembre, fecha en que le escribí un mensaje a Jonás contándole lo acontecido con su artículo y que no me explicaba la razón, salvo una confusión de los catones de la censura, pensando que el artículo era de mi autoría y no la de él. En aquellas fechas críticas, donde cada aporte era tremendamente relevante, donde cada militante con capacidades para relatar lo que pasaba y comentar su opinión era de enorme importancia, quienes hoy por hoy se han encargado de destruir la organización, mostraron sus primeras armas contra los sectores revolucionarios que la componían, y que salimos inmediatamente a luchar a la calle. Varios cruzamos miradas durante aquellas jornadas gloriosas, menos las aveztruces y los catones de la censura que dormitaban en sus camas las primeras jornadas de Octubre.

Así comentaba Jonás, la urgencia de la necesidad de publicar el contenido de su mensaje:

Pido y exijo que se publique este escrito. Está medio desordenado pero creo que aporta un poco al debate y al medio, que como página, la hemos tenido medio tirada como organización. Saludos.

Jonás, 28 de Octubre, 2019

El artículo ha sido editado por el compañero Aquiles Torres, únicamente en aspectos gramático/ortográficos, por tanto esta edición se mantiene fiel al mensaje original de Jonás.

Sergio, 9 de Octubre, 2021

Los motines del metro y la lucha de clases

De agoreros, catastrofistas, flaites y embaucadores nos acusaron durante años. En diversas coyunturas y en un amplio periodo de tiempo nos han venido planteando que nuestros análisis: vagos, idealistas, voluntaristas, ultras y ajenos a la realidad, no tienen relación con el momento político que vivimos. A contrapelo de la complaciencia y adocenamiento de la izquierda chilena, la realidad nos muestra que la crisis camina a pasos agigantados, más incluso de lo que nosotros mismos podíamos prever; con autrocrítica debemos asumir que la descomposición de la legitimidad, la adhesión al régimen, el respeto a la autoridad y la rabia de la gente nos superan, en los hechos están categóricamente adelantados. La crisis de legitimidad del régimen, el ascenso en la lucha de masas, son tesis hoy asumidas por muchos sectores de la izquierda, lo venimos repitiendo desde 2011, no la inventamos, las colegimos de la realidad, sí las repetimos hasta el cansancio; esas tesis están superadas por la realidad, no porque sean erróneas, son ya insuficientes.

A muchos tomó por sorpresa cómo en unos cuantos días un alza en el transporte subterráneo, pasó de ser un abuso como muchos otros, a condensar 30 años de la vida de un país en un régimen político obsceno. Durante estos días el país entero vuelve a discutir, leer y escuchar noticias, tener prendida la radio, a conversar en voz alta y confrontar opiniones; por estos días también el tiempo ha pasado más rápido, las cosas se están acelerando, a pesar de que nos demoremos más en llegar a nuestros destinos, todo va más veloz: las informaciones, los hechos, la crítica, nuestras preocupaciones, nuestros deseos y sentimientos. Chile vive hoy un punto de inflexión, muchas cosas no serán como antes, y no me refiero a la infraestructura calcinada, hablo de que el régimen de vida se está remeciendo y visibiliza fisuras: a partir de hoy se abre un nuevo periodo histórico en nuestro país.

Me refería a la sorpresa de los hechos; en efecto ¿lo que se vive ahora es realmente una sorpresa? Muchos y muchas intentan hacernos pensar que el caos que se vive es solo una expresión irracional de la gente movida por la ánimo colectivo y por el deseo de destruir; los sociólogos y comentaristas políticos que aparecieron en masa nos enseñan que la psicología social tiene que ver netamente con frustración y que luego de manifestarse, la gente debe volver a la calma; también están los periodistas faranduleros que ahora son opinólogos de la política, los comentaristas de matinal, quienes no se cansan de hablar estupideces y de no entender nada. El periodismo institucional vuelve a cumplir un papel vergonzoso, tal como lo hicieron con Venezuela a principios de este año con el show de la ayuda humanitaria. Cubriendo la forma del conflicto, no atendiendo el fondo de este, justificando la represión, relativizando y buscando los bemoles de los asesinatos, las torturas, vejaciones, abusos sexuales y arbitrariedades que las fuerzas de represión cometen a mansalva y por miles contra la gente indefensa; hay otros que ven la mano oscura de Maduro y del comunismo intergaláctico en los hechos, y en el plan del Partido Comunista con el Frente Amplio por desestabilizar el país e instalar la dictadura castrista. Todos los cientistas políticos, sociales y opinólogos políticos de pacotilla, han escrito y vociferado toneladas de teorías y opiniones buscadas en los diccionarios de academia y desde las altas cumbres del pensamiento, ninguno se ha dado la tarea de pasearse por las movilizaciones de Plaza Italia o caminar por las barricadas del Puente Alto o Cerro Navia, o aparecer por las concentraciones en Conchalí o San Miguel. No vivieron en carne propia los golpes y disparos, no se ahogaron con el químico del zorrillo ni tragaron el humo del neumático incendiado. No son capaces de sentir el hastío de la gente, los reales motivos que gatillan las diversas expresiones que se dan durante esta semana; en sus posiciones demuestran que no entienden al pueblo, que no ven lo que nuestra clase vive; de todas formas es mejor así, no pueden mensurar todos los fenómenos que se gestan, y así como para ellos es una sorpresa lo que ocurre, también será una sorpresa los ribetes que esto con el tiempo esto irá tomando.

Mentiríamos si afirmáramos que avizoramos el desenlace que tuvieron las evasiones que comenzaron y masificaron los estudiantes secundarios de Santiago. Ellos fueron quienes prendieron la mecha sin saber que el polvorín sería el país entero. Todo parecía indicar una nueva desobediencia medianamente aislada y parcial, tal y como antes fueron: Freirina, Mehuín, Punta Arenas, Aysén, Chiloé, como lo fue la guerra de la Jibia, los portuarios de Chile y Valparaíso, como han sido los trabajadores forestales, los mineros, las huelgas de Líder, los recolectores basura, los trabajadores fiscales, los profesores, las zonas de sacrificio con el caso más ejemplar de Ventanas, los Mapuche y la lucha de los pueblos originarios y las movilizaciones feministas. Un sin fin de luchas y conflictos que con diversos grados de organización y violencia, con múltiples demandas ponen en cuestión aspectos a ratos parciales, a ratos más generales, generando espacios de ingobernabilidad, poniendo en cuestión el modelo, horadando el monopolio de la violencia de los poderosos. La acumulación cuantitativa de estos hechos se transformó en una diferencia cualitativa, hubo un salto gigantesco en la conciencia de nuestro pueblo, varios pasos adelante en la organización y en las expresiones de lucha. La complaciencia y el aguante casi eterno, el miedo y la comodidad fueron cayendo uno por uno en el flujo de fuerza y ánimo que el pueblo en su accionar iba contagiando. Los símbolos de progreso y orden, de respeto y civilidad perdieron la aparente legitimidad que poseían, ardieron junto con la falsa tranquilidad de un modelo insostenible en el tiempo. Esto francamente nos sorprendió a todos.

Nos preguntamos ¿es raro que el levantamiento que efectúa el pueblo de nuestro país suceda? ¿Qué pasó? Trotsky sostenía en su monumental ‘‘Historia de la revolución rusa’’ que la psicología humana es profundamente conservadora, de ahí que las insurecciones fueran excepcionalmente escasas. ¿Será esto solo una ebullición más? Lo que ocurre hoy está lejos de ser una insurrección, lo tenemos claro, pero rompe con ese aparente conservadurismo de nuestro pueblo, también confirma que el descontento y la lucha radical no es solo un momento en el oasis de Piñera sino un continuo, un río que se abre cauce y suma cada vez más fuerza. Los motines del metro no nacen por generación espontánea, son profundamente espontáneos, pero no surgen de la nada; han estado precedidos de una incalculable acumulación de tensiones a nivel molecular; en efecto, durante estos días y particularmente el viernes 18 y sábado 19, las tensiones microscópicas que se desarrollan a diario en el seno de la clase trabajadora: el cansancio, las deudas, los abusos, el hacinamiento, las malas condiciones de vida, la pensiones, los bajos salarios, así también las luchas que de manera permanente y ascendente lleva a cabo nuestro pueblo, las consignas que se leen en en innumerables medios inconexos entre sí, junto con la labor de hormiga que hacemos día a día y desde años quienes formamos parte de la izquierda (y hablo de la izquierda en general, no solo la revolucionaria a la que adhiero), el trabajo de agitación y denuncia diaria en nuestras casas, en la micro, en el espacio social sea sindicato, asamblea estudiantil, junta de vecinos, en el kiosco o por las redes sociales. Otra cuota la aporta la desconexión de quienes administran la política institucional, reflejo de un modelo de gobernanza que tiene como base la nula intermediación entre el Estado y buena parte de la sociedad, o podríamos decir entre las clases. Sería vano hoy discutir qué porcentaje corresponde a tal causa, cuál es más o menos densa. Aún falta también por dilucidar muchos elementos más que dan forma a esta explosión. Pero todo indica que vienen nuevos ciclos de conflictos y estallidos, que los deseos de paz, conciliación y acuerdo serán eso, deseos.

Considerando las tensiones internacionales, la inminente nueva recesión económica mundial, los ascendentes conflictos entre las potencias, la agresividad del imperialismo, el nuevo ciclo de guerras, el aumento de la explotación y la barbarie en el globo y muchos otros signos, podemos concluir que este periodo histórico solo conocerá la agudización de los conflictos hasta que las guerras revolucionarias o contrarrevolucionarias determinen una nueva correlación de fuerzas. Chile no está exento de ninguna de estas variables. Considerando también la marginalidad de Chile en el sistema internacional (a pesar de la ínfulas de Piñera que se creía líder), la absoluta dependencia y debilidad de nuestra economía real, los efectos que tendrán la automatización y el impacto de las nuevas tecnología en el trabajo, que arruina ya y con mas fuerza lo hará a los pequeños y medianos empresarios y al trabajador tradicional, el impacto en el empleo y acto seguido en el consumo, no hacen prever tiempos mejores para los poderosos. Si a esto sumamos que millones de personas en nuestro país despiertan en la política, que habrán importantes desplazamientos a la izquierda en la conciencia del proletariado y capas pequeñobuguesas, que las relaciones irán tensándose, las posiciones se extremarán, que habrán cambios en las correlaciones del bloque en el poder, que las clases dominantes ya vienen mostrando fisuras, que la salida que pretende dar el Gobierno como representante de las clases dominantes a la crisis en curso no solo no resuelve ninguna demanda expresada por nuestro pueblo, sino que va en directo beneficio a los grandes empresarios reforzando el rol subsidiario del Estado, es decir, regalándole nuestro dinero a los mismos que provocaron los sucesos de Octubre, solo podemos avizorar nuevas convulsiones. Los efectos de todo esto serán descargados sobre nuestro pueblo ¡¡La crisis nos la harán pagar a los trabajadores, como siempre!!

Estas jornadas de rebelión y lucha nos entregan profundas lecciones que tenemos la obligación de aprender. Algunos elementos a la pasada que me parecen importantes de destacar en esta coyuntura y de profundizar en los análisis:

a) El rol de los estudiantes como caja de resonancia de los conflictos de la sociedad, mostrando su empatía y nivel de conciencia, iniciando la defensa de los intereses de sus padres y abuelos, de los trabajadores y el pueblo, de la clase a la que pertenecen.

b) La solidaridad a nivel nacional con los motines iniciados por el alza del metro en Santiago, que revelan que mas allá del pesar económico, existe un malestar político más profundo que 30 pesos, cómo así mismo revela que los vínculos de clase rompen las barreras geográficas. Es menester que los grados de vinculación y solidaridad se refuerzen y multipliquen, que las futuras luchas tengan el mismo apoyo a lo largo de todo Chile, que la indignación siga recorriendo cada vez que sea necesario hasta el último rincón del país. Dentro de esto también destacar que la movilización ha sido transversal a muchos sectores sociales, no solo los más desfavorecidos: deportistas, músicos, actores, académicos y muchos más han expresado su apoyo y solidaridad. La solidaridad internacional no ha sido menor, los chilenos repartidos por el mundo se han hecho sentir, así como las voz y los gestos de movimientos y gentes concientes a lo ancho del mundo.

c) Los recientes hechos nos muestran que la movilización y la protesta del tipo que sea, asumieron grados de masividad y radicalidad pocas veces vista, que dejaron de ser patrimonio de pequeños grupos desconectados del ánimo y las necesidades de las masas.

d) Un avance cuantitativo y cualitativo que no es nuevo pero que se manifiesta con aún más fuerza en estos días es la participación femenina en todas las expresiones de la lucha. Vivan las mujeres combativas, quienes están en la primera línea combatiendo de la forma que sea. Esto solo queda alentarlo y no ponerle ningún tipo de trabas.

e) Queda claro el profundo odio de nuestro pueblo hacia la grandes cadenas de empresarios que se corrompen y roban en la más plena impunidad, quienes merced a la naturaleza más despiadada del libre mercado y el capitalismo, no titubean en multiplicar los precios de un bidón de agua tras un terremoto, o coludirse para elevar los medicamentos más necesarios para el bienestar de nuestra población. Eso principalmente gatilló las recuperaciones llevadas a cabo en masa.

f) A pesar del sentido profundamente corruptor del sistema imperante y del individualismo extremo en que se nos educa, las jornadas de Octubre mostraron el lado más prístino de nuestro pueblo, el cual respetó y defendió los pequeños comercios, colaboró activamente en el trabajo de bomberos, permitiendo su libre paso, así como también respetando totalmente el trabajo de los servicios de salud y las ambulancias, desarmando inclusive las barricadas para que ellos pudieran pasar, ganándose en cada esquina el aplauso caluroso de su pueblo. Fueron múltiples también las expresiones de solidaridad, los encapuchados que abrieron farmacias y ayudaron a los abuelitos a buscar los remedios que el mercado les niega, quienes fueron a supermercados y tiendas y regalaron todos los productos, comiéndose un par de galletas para reponer fuerzas y volver a la lucha, las casas que prestaron auxilio, que regalaron agua y limones, los locales que prestaron resguardo y baño, los reporteros y fotógrafos independientes que sufren también los embates de la represión, los profesionales y colaboradores de salud que exponiéndose estaban en primera línea atendiendo heridos, ayudando a los asfixiados y estabilizando a la gente. Relatar cada uno de los hechos es imposible. ¡Viva la solidaridad clasista de nuestro pueblo!

g) Algo poco destacado pero no menos importante es reconocer que el proletariado es una clase internacional y los hechos de Octubre lo confirman, donde en las barricadas, en la lucha contra la represión, en las recuperaciones masivas, en las marchas y caceroleos, en el apoyo al movimiento, no fue raro ver hermanos haitianos, peruanos y venezolanos en las primeras líneas.

h) Más evidente es la distancia del pueblo hacia los símbolos del poder como los medios de comunicación, los monumentos, la iglesia, el metro de santiago, los edificios de las instituciones estatales, todos quienes representan la inequidad y el odio de clase, quienes sin vergüenza alguna defienden el discurso y el accionar representado por el poder. Estas semanas se rompió con creces el cerco informativo de los medios ultra concentrados (en su propiedad y en su discurso) y no fue raro ver por miles las interpelaciones que la señora de la esquina, el trabajador de la construcción y hasta el jóven del barrio alto les hacían a los reporteros.

i) En esto las palabras sobran un poco, fue evidente el nulo respeto y legitimidad hacia las fuerzas represivas (fundamentalmente Carabineros y Militares) y el toque de queda. Nuevamente son tildados en masa de asesinos, corruptos y violadores, enemigos y traidores del pueblo. Vivan las huestes populares que encararon de forma masiva con lo que tuvieran a mano, incluso con flores y las manos en alto a quienes estaban con fusiles reprimiendo a la gente indefensa. Viva el trabajador y la abuelita que camotearon a milicos y pacos, viva la juventud que no tiene miedo a dar la vida por su pueblo, viva nuestra clase que en vez de encerrarse en sus casas durante el toque de queda prendió barricadas, tocó la cacerola, gritó, cantó y defendió sus territorios. Vivan los militares y Carabineros que abiertamente o en la medida de sus posibilidades se negaron a reprimir y disparar contra su pueblo, a quienes están detenidos por ello nuestro ánimo y solidaridad, son héroes de su pueblo.

j) La lucha de clases sigue plenamente vigente, las crisis no son gatilladas exclusivamente por factores económicos, los motines de Octubre nos demuestran que nuestro pueblo está avanzando a pasos agigantados, estas jornadas enriquecen el patrimonio de lucha de nuestra clase, amplían las bases teóricas e ideológicas necesarias para acabar con el sistema capitalista. Hoy se ponen en cuestión las viejas tesis ortodoxas, también las concepciones postmodernas y liquidacionistas que plantean el fin de la historia y niegan un pensamiento omnicomprensivo que supere la actual realidad, están derrotadas, no dan el ancho para el nuevo periodo histórico que vive el mundo y nuestro país. Inertes también quedan los discursos y grupos para los cuales la vinculación del tejido social y el trabajo de cultura son el objetivo estratégico; estos discursos conservadores y defensivos, que retrasan la recomposición de nuestras clase, que la dispersan y la debilitan, hoy terminan rotundamente superados. La tarea de una organización política es vincular la demanda parcial reivindicativa, el mínimo hecho de opresión y arbitrariedad, la subida del pasaje y la tarifa eléctrica, la impunidad empresarial y de los ricos, con el modelo político en su conjunto, con la crítica estructural del sistema capitalista. El tejido social la gente lo recompone de motu propio, en la lucha, sin necesidad de iluminados que les pinten carteles, la gente se reúne en la barricada no por una tipografía ni por un color que haga sentido, su realidad la empuja a ello. Estos discursos menosprecian en el potencial combativo de nuestra clase, la contiene y le mienten, no son capaces de reivindicar la política y el proyecto revolucionario abiertamente. Los últimos 30 años se reducen a eso también. Para quienes hacemos estas críticas lo que pasa también es un desafío, en el cual vemos nuestros errores e insuficiencias. ¡Debemos superarlos!

k) Finalmente destacar que por fin todas las luchas, todos los abusos y demandas confluyen. Multisectorialidad, trasnversalidad en la lucha, pliego único, como se llame, en los hechos se está haciendo efectivo.

La lucha entre las clases es el motor de la historia, es el combustible que hoy mismo está impulsando cambios por fin, hasta el momento cambios cosméticos, pero que nos pertenecen a nosotros, a los luchadores anónimos de los cacerolazos y las barricadas, a quienes en los suburbios donde vivimos nos dispararon, no a los chicos lindos que en masa están tranzando la movilización, a nuestros presos, torturados y a nuestros muertos, que hoy lo único que quieren es bajar los ánimos porque le tienen miedo a nuestra capacidad de lucha, porque le tienen miedo a lo que no pueden controlar. Actualmente todo el mundo quiere bajar la lucha, transversalmente vemos que desde la derecha más recalcitrante, la Concertación y el Frente Amplio, convergen en los esfuerzos por canalizar y ponerle el pie encima a la obra colectiva de nuestro pueblo. Todos se han querido apropiar de la movilización, incluso Piñera, justo ahora todos reconocen que todo está mal, los mismo que sellaron el pacto de la Transición, los que se beneficiaron del modelo, quienes se llenaron los bolsillos, quienes justo hoy se dan cuenta del Chile real: desconfianza total con ellos, agitar de todas las formas que ellos son parte del problema, denunciar en todas partes que quieren que todo vuelva a ser como antes, que están unidos en la defensa de sus privilegios.

¡Ni el cambio de gabinete, ni la agenda social, ni la modificación del discurso del gobierno, ni la rebaja de la dieta parlamentaria, ni las volteretas de los progres deben marearnos! La movilización y la denuncia política no deben decaer y no están decayendo, las expresiones de rebeldía y masividad se están multiplicando. La gente sigue marchando, las fogatas siguen encendidas, la juventud se defiende de la represión policial, los cacerolazos y cánticos, los eventos culturales, el descontentos de Chile sigue intacto. Por más basura ideológica que nos vendan, por mas filósofos y analistas políticos que paguen, por mas intelectuales críticos que capitulen, la historia demuestra que no importa el grado de subyugación, violencia y aplastamiento que se ejerza sobre el pueblo, llega un momento en que este se levanta y arrasa todo. Esto se encuentra en la memoria de nuestro pueblo, las jornadas de protesta contra la dictadura de Pinochet son el ejemplo más claro, hay que rescatar esas tradiciones de lucha.

A quienes hemos dejado los pies en la calle no nos pueden mentir, constatamos la rabia de la gente, vemos su odio contra el sistema y sus personeros, evidenciamos su apoyo total a los fines y los medios de las manifestaciones, queda claro su ánimo porque la movilización avance y escuchamos el deseo de la gente por formas superiores de lucha que eviten la impunidad policial, que detengan la represión y que defiendan a la gente.

Todo militante o simpatizante de nuestra organización tiene el deber no solo de agitar y propagandear nuestra línea, debe hacerse parte de todas las movilizaciones e instancias que se lleven a cabo. Debe apostar a la más amplia unidad, conversar y debatir con todos, hasta con el vecino de derecha. La coyuntura apremia, estos días valen años en el aprendizaje de la clase trabajadora, vastos sectores dicen ya no más, es necesario vincular cada uno de los hechos, las injusticias, los atropellos y cada expresión de violencia contra nuestra clase, con la crítica hacia el régimen político y su modelo económico, expresiones de la sociedad burguesa que estas semanas afortunadamente nuestro pueblo empieza a romper.

Los motines de Octubre glorioso deben quedar grabados en la memoria de nuestro pueblo.


¡¡Abajo el alza de las tarifas del transporte, los alimentos, la electricidad, el Tag y de todos los servicios!!
¡¡Vivan las recuperaciones al gran comercio!! ¡¡A recuperar los productos de primera necesidad!! ¡¡Las mercancías suntuarias deben alimentar el fuego de las barricadas!!
¡¡Vivan la evasión, los cacerolazos, las barricadas, el fuego purificador de las injusticias, la autodefensa contra los poderosos y sus perro guardianes!!
¡¡Por la libertad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, aborto legal sin causales, gratuito y asegurado por el Estado!!
¡¡No más abusos contra nuestros niños, las mujeres y la diversidad y disidencia sexual: elevar las penas contra todo tipo de discriminación de género u orientación, cadena perpetua para violadores y femicidas¡¡ !!Por cada mujer asesinada a prender 1.000 barricadas!!
¡¡Cárcel a los asesinos, violadores y represores del pueblo!!
¡¡Que Piñera y Chadwick sean juzgados por tribunales internacionales por violación brutal de los Derechos Humanos!!

¡¡A la mierda la salida cagona que Piñera quiere darle al conflicto!!
!!Que la clase trabajadora y el pueblo de Chile conduzcan la salida de la crisis¡¡
¡¡Para derrotar la ofensiva de los poderosos hay que tomarse todo Chile!!

Jonás, escrito entre el 20 y el 28 de Octubre de 2019

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