Crónicas de Octubre – Carta al Compañero Servando – 22 de Octubre, 2019

6 puntos de contacto, 6 victorias tácticas

Ayer 21 de Octubre, dimos la pelea en mi sector, llegué de la pega y salimos a la pelea. Ahí con la masa, y defendiendo el corte de calle todo el día contra la represión hasta bien pasado el toque de queda, donde nos tiraron de todo, así que luego de replegarnos, me acosté más cansado que la chucha.

Hoy 22, fui un rato a la pega. Decretaron salida entre 12:00 y 12:30 ―habíamos llegado a las 10:00― así que feliz me fui a Plaza Italia.

Conejeando llegué al Paseo Ahumada con Alameda, donde está el metro Universidad de Chile, y ahí en el espacio que está entre la salida del metro y la calzada norte de la Alameda, había un piño de gente de unas 10 a 20 personas. Gente de la central clasista, del movimiento, el OCR1 y otras personas sueltas. En general eran poquitos de la central, más gente que estaba curioseando y que andaba en ánimos de marcha.

Después de 5 minutos de perifoneo ―al que en realidad no le puse atención o no escuchaba porque estaba atento a las noticias de la radio―, el grupito sale en marcha hacia la calzada sur de la alameda. Obviamente yo caminé con ellos, cruzamos por el paso peatonal y nos tomamos la calzada sur. Habían pacos ahí mismo, y milicos también, en el lado norte ahí por la orilla del McDonalds, pero también en el sur, flanqueando las entradas del metro.

Inmediatamente la marcha tomó cuerpo, se sumaron no se unas 50 personas. Mas 5 minutos después eran 100, 200 o 300. Salían de todos lados. De a poco la marcha se fue agrandando, y llegó a tener unas cinco mil personas al llegar a Vicuña Mackena, que afluían a la marcha desde todos los rincones de la Alameda y sus intersecciones.

Bueno, se movilizó la marcha con consignas desde un principio, y los jerarcas de la Central felices, se creían el oyo del queque, ingenuos. Lo bueno es que en ese ratito, la marchita y su lienzo, que comenzó humilde hacían de vanguardia, de mini vanguardia. Hay que reconocerlo. Ahí iba un compadre que conocí hace un tiempo, un tal Carlos creo que lo llaman. Muy circunspecto. De aspecto gris, antiguo. De hecho la palabra “jerarca” se me vino a la mente al verlo a él. Pantalón de tela de color indescriptible ―en realidad no me fijé pero se me imagina plomizo oscuro, ambo o negro―, zapatos, ni idea el color, seguramente negros, beatle oscuro y una chaqueta de vestir de lana, entre ambo, grisáceo moteada, nebulosa, con puntos crema. Un aspecto bien raro para la marcha y el día brillante que hacía.

La cosa es que este compadre parecía salido de la máquina del tiempo. Supongo que si hubiese sido invierno, habría andado con aquel chaquetón, ese icónico que usaban los miristas (los con plata). El tema es que la estética ―que nunca es casual― me pareció de un “verdadero” líder revolucionario de los ‘70. Una suerte de “jerarca” de su organización. En eso llegamos a Plaza Italia, donde ya a esa hora, digamos las 13:30 o 14:00 hrs. habían llegado varios miles de personas. Pasado algunos minutos, cuando había “olor” a enfrentamiento, este dirigente desapareció sigilosamente.

Luego de un rato de duda, serían 15 minutos, e inacción ahí en la plaza, los cabros más motivados llamaron a marchar en dirección hacia La Moneda y un sector de la marcha comenzó a avanzar en dirección poniente. Yo esperé un poco y luego de 5 minutos me dirigí hacia allá.

A los pocos metros, apenas saliendo de Plaza Italia comenzaron los enfrentamientos, cayeron las primeras lacrimógenas, y apareció el guanaco. Ahí mismo me cambié de ropa, me puse mi cortavientos, saqué mis lentes para el agua y el humo, me puse los guantes de la contru, etc. Me aperé y me fui a pelear al comienzo de la marcha.

Hice labor de bombero casi toda la marcha. Bombero es el que se dedica a agarrar las lacrimógenas y devolverlas a los pacos o dirigirlas hacia algún lugar donde no afecte la marcha. La marcha en sí y los que pelean al frente, la posteriormente conocida como primera línea, forzaron el retroceso sucesivo de los pacos. Porque a la larga se vaciaba el guanaco y se les acababan las lacrimógenas obligándolos a replegarse. El primer repliegue de los pacos fue hasta el Crown Plaza, un hotel icónico de ese sector. Este fue el primer contacto, y la primera victoria táctica de la jornada.

Imagen 1: Primer Contacto – Plaza Italia

En idas y venidas, avances y retrocesos, en el continuo gaseo a que nos sometían, nos dimos cuenta de podíamos y teníamos que arrojar las lacrimógenas al Hotel, específicamente a sus estacionamientos, que era el único espacio libre que había de gente y donde se hacía una corriente de aire que elevaba los gases y despejaba el ambiente para la marcha que ya a esa hora era enorme. Ahí cagaban los turistas del Hotel y la marcha se beneficiaba, así que gritando y con el ejemplo, empezamos a echar las lacrimógenas al Crown Plaza, y cuando vino el repliegue de los pacos, avanzamos como un río incontenible.

Imagen 2: Segundo Contacto – Hotel Crowne Plaza

El tercer punto de contacto fue el espacio ubicado entre la plaza Carabineros de Chile y el edificio de la Mutual de Seguridad. En donde existe una explanada con árboles y pasto que da al Parque San Borja donde asesinaron a Daniel Zamudio hace algunos años. Ahí estaban dos piquetes de pacos agazapados, disparando balines de goma, lacrimógenas con escopeta, lacrimógenas de mano y ya ―en la desesperación―, los pacos tirando piedras.

Hubo varios heridos, con pencazos de balines antimotines desde muy cerca, pero salían por si mismos y había suficiente apoyo paramédico. Lo importante era dirigirlo u orientarlo, llamar a los médicos, señalarles; —¡Hay un herido!—, gritar; —¡Médico, médico!

¡Qué se yo!, a veces se resolvía solo y a veces había que orientarlo. Ahí, hay una esquina, frente o detrás del paradero de transantiago, donde concluye el edificio del Crown Plaza por el poniente y comienza el parque y por ahí los pacos se metían, pero tenían una reja que los protegía. A unos quince metros de la calle, en ese espacio sin obstáculos, los cabros empezaron a avanzar con paneles OSB como protectores, a modo de escudos, y entonces obligaron a retroceder a puro camotazo a los pacos, que perdieron la efectividad de sus escopetas antimotín debido al uso de los escudos. Sin embargo les quedaban las lacrimógenas.

El trabajo mancomunado entre la vanguardia de los escudos y los bomberos fue fundamental. Porque todas las lacrimógenas tiradas por los pacos eran devueltas o apagadas. Así en una larga refriega de idas y venidas, la marcha tomó confianza y avanzó, porque también pasaba por el lado, por la calzada norte de la Alameda, o resistía por el frente en todo a lo largo de la plaza, pero la pelea fundamental era contra los pacos que protegían ese sector hasta que finalmente cejaron en su esfuerzo y se refugiaron, y nuevamente el volumen de gente sobrepasó la lluvia de escopetazos y ya nada importaron los gases. Avanzamos al siguiente choque contra la represión.

Imagen 3: Tercer Contacto – Plaza Carabineros de Chile – General
Imagen 4: Tercer Contacto – Plaza Carabineros de Chile – Específico

El cuarto punto de contacto fue la entrada del metro de la Universidad Católica, allí los milicos ―al rededor de 10―, estaban resguardando la entrada en conjunto con un piquete de pacos. Este fue el lugar de mayor riesgo, corage, tensión y miedo. Los cabros camoteaban a los milicos que se resguardaban detrás de la estación en una suerte de puente o pasarela que pasa sobre la entrada a la estación del metro. Se arrinconaban fuera de la vista de la vanguardia de la columna. La primera línea, protegidos por un kiosko o por la esquina sur oriente del edificio los camoteaban. Era difícil avanzar porque los militares tiraban escopetazos por doquier y la gente tenía temor de que les tiraran con fusil, pero usaron solamente escopeta. En realidad no sabíamos o no podíamos distinguir, entonces todo se transformaba en un enorme riesgo, la masa intentaba avanzar, pero pacos y milicos detonaban escopetazos y lacrimógenas. Se devolvían, caían heridos por doqquier. Entonces entre avances y retrocesos, entre lacrimógenas que era principalmente devueltas hacia el poniente ―en dirección a La Moneda―, empezamos a gritar que se las tiráramos a los milicos, porque estos no estaban usando máscara antigas. Junto con gritar la consigna nos pusimos manos a la obra y dejamos de devolver las lacrimógenas que venían del piquete de pacos ubicados más hacia el poniente, y empezamos a arrojarlas al escondite de los milicos,

Aquí es donde la cosa se puso brava. Los cabros de la primera línea se envalentonaron y la respuesta de los milicos no se deja esperar, vamos disparando, hasta que sale una persona de no se donde, con aspecto de trabajador de la construcción. Sale desde las escaleras que dan a la pasarela, en esos escasos segundos me da la impresión de ser un viejo esmirriado al principio, sin embargo después me doy cuenta que es un tipo corpulento, viendo los videos posteriores, el tema es que esta persona, sale agarrándose con un milico, ¡Y le pone uno!, ¡Dos!, ¡Tres combos en el hocico!, y casi bota al milico. En en eso el resto de militares le tiran con las escopetas a quemarropa ―es lo que se aprecia a la distancia― y se le tiran encima dos o tres soldados, que, golpean entre todos al valiente.

Entonces, la muchedumbre que observa el espectáculo pega un rugido ensordecedor, gutural que emerge de lo profundo y se abalanza lanzando todo lo que tiene, enfurecida, se alza en una poderosa ola que arrasa y avanza enardecida, camoteando sin medir consecuencias. Los milicos desesperados, disparan a discreción, sin embargo, el tsunami es veloz, y ya no tiene miedo, esta vez no retrocede y los militares son expulsados del metro. Nunca supe si la soldadezca huye del sector por detrás del metro hacia las posiciones seguras de los pacos, o si ingresaron en alguna oficina escondiéndose. No se volvieron a ver y conquistamos toda la zona de la estación del metro Universidad Católica.

Finalmente es necesario que señalar, que ya las fuerzas represivas estaban encerradas por la masa que protestaba desde el poniente de la Alameda y luchaba por llegar hacia Plaza Italia. En este instante es que nos damos cuenta y observamos desde nuestra posición firme, que tenemos a la represión en una pinza, y solo pueden replegarse por Portugal al sur. Este es el siguiente punto de contacto.

Imagen 5: Cuarto Contacto – Metro Universidad Católica – General


Imagen 6: Cuarto Contacto – Metro Universidad Católica – Específico


Como señalé más arriba. Después de este enfrentamiento el Metro Universidad Católica, estuvo permanentemente copado por manifestantes. Otro triunfo táctico. Al superar el obstáculo de los militares y la amenaza de los fusiles y escopetas, la enorme columna continúa avanzando en marcha, enfrentándose al guanaco que esperaba en el Diego Portales, en Portugal con Alameda que en ese momento luchaba también hacia al poniente contra la gente que se acumulaba en esa dirección, ahí quedaron encerrados, sometidos a la pinza popular, porque al superar a los milicos solo teníamos al frente a ese piquete de pacos, fuerzas especiales y su guanaco, ya estéril.

Este es el quinto punto de contacto. La vanguardia de la marcha venía empujando una barricada con barreras de la Alameda, materiales de todo tipo desde mucho antes, posiblemente desde la Plaza Italia misma. Y empujó más allá la barricada, al límite entre Portugal y la Alameda por el Oriente. Acá fue más simple. Los pacos rodeados por miles de personas tanto desde el Oriente como desde el Poniente, incluso por la calle que da al Norte, Lastarria; desmoralizados y derrotados se retiran a posiciones por Portugal al sur. De hecho, a 10 o 15 metros se instaló la misma barricada que venía haciéndose desde Plaza Italia, cortando el paso a los pacos por Portugal, y ahí se estuvo peleando durante largo rato. Correteando cada vez más al sur a los pacos.

Imagen 7: Quinto Contacto – Portugal con Alameda


Este es el sexto punto de contacto y final. Acá pasa algo interesante. Los pacos estaban controlados, no tenían guanaco, había quedado sin agua y se había ido a recargar. Estaba solo la infantería, así es que la pelea era mantener a los pacos a distancia, camoteando y devolviendo las lacrimógenas. Esto permitió que las dos marchas o los dos segmentos de la misma marcha se unieran y formaran un todo uniforme. Al expulsar a los pacos de la Alameda la gente celebró animosamente su sexta victoria táctica durante el día.

Entonces se dió un hecho interesante. Un carro de bomberos avanzó desde el oriente por la vereda sur, y quería doblar por Portugal hacia el sur. Sin embargo, ahí se encontraban las barricadas. Entonces la gente dudó. ¿Sacar la barricada y permitir el paso de bomberos?. Por otro lado estaba la posibilidad de exponerse a la arremetida de los pacos. La otra alternativa era dejarle la iniciativa a la represión para que abrieran el paso al carro de bomberos, la eliminaran y entonces podrían arremeter nuevamente contra la columna dividiéndola en oriente y poniente una vez más. Pero los señores carabineros ya no estaban para aventuras, se encontraban derrotados y no se movieron.

Entonces es que me doy cuenta de este dilema en el acto, y corro a la barricada gritando que la abriéramos, que no dejáramos que los pacos se hiciesen con la barricada. Ellos hicieron un ademán como de ir, de avanzar. Muy tarde, ya que les ganamos la iniciativa en este pequeño acto. Algunos compañeros pidieron tregua con las manos en alto y otros movimos las barricadas, para permitir el paso del carro. Este pasó lentamente y la cerramos de nuevo, en medio de aplausos y vítores. Los cabros, envalentonados, eliminaron la tregua y volvieron al ataque cometiendo un error grave. Adelantaron otro poco más la barricada, demasiado adelante, 30 o 40 metros hacia el sur, dejando a merced de una arremetida la misma. Lo que aconteció casi instantáneamente, perdiendo nuestra barricada que tanto nos había servido como protección. Quedamos a merced de las lacrimógenas. Los pacos llegaron a escopetazo limpio y lacrimógena a la esquina de Portugal con Alameda, pero se calleron resbalándose, desatando la algarabía general. Inmediatanmente fueron ridiculizados e insultados, y la gente los camoteó sistemática y constantemente, haciéndolos retroceder definitivamente. Acá termina el relato, porque me informan de un compañero lesionado y nos replegamos.

Imagen 8: Sexto Contacto – Barricadas Portugal al Sur


Agrego al relato algunas notas adicionales. Lo primero es que me encontré con el compañero Jonás en la pelea, estaba de enfermero, echando bicarbonato a los que quedaban cegados con la lacrimógena. Nos mantuvimos un largo rato juntos entre el primer y segundo punto de contacto, pero nos perdimos. Hasta que lo vi estaba bien. Luego, después del la gran pelea con los milicos y antes de expuslar a los pacos de la alameda me encontré con un compañero de la organización al que lo había mojado el guanaco, estaba fuera de combate porque no podía ver, podía respirar apenas y estaba inmovilizado. Le dije que era yo, con mi chapa, y me lo llevé al espacio que habíamos ganado a los milicos, ahí en el Metro Universidad Católica. Ahí le conseguí un rociador de agua con bicarbonato, y estuve con el hasta que se pudo valer por si mismo. Le pregunté si estaba sólo, me dijo que no, que andaba con compañeros, así que me fui porque quería juntarme con otro lote que andaban peleando.

Imagen 9: Situación Final – 22 de Octubre, 2019

Reflexiones y Conclusiones

Pocas acciones certeras, cambian el escenario, y son significativas para el ánimo de las masas que están peleando. No obstante, aunque evidentemente la pelea espontánea tiene una fuerza incontenible, sin embargo es desordenada a la vez. Entonces se requiere al menos un mínimo de organización.

Hay que organizar la marcha y organizar la pelea, y son dos organizaciones distintas, mas complementarias. Es importante por ejemplo, que la masa identifique cuando avanzar, porque esto le permite despliegue a los que pelean, les da cobertura y seguridad. También hay que manejar el repliegue, porque con la desesperación de la lacrimógena la gente corre alocadamente y se torna una situación muy peligrosa, por lo que es muy importante tener agitadores que calmen, que soliciten no correr, que convoquen a avanzar o a retroceder cuando corresponda.

Supongo que estos agitadores, conductores, están en la vanguardia de la marcha, en la vanguardia de masas, detrás de la gente que pelea.

Por otro lado está la pelea misma. Se requieren equipos con funciones distitnas, que estén coordinados, y que anden relativamente juntos, mirándose, orientándose.

Yo creo que hay tres o cuatro funciones. Los camoteros, los que le dan camote y pelea a los pacos, ojalá tuvieran otra cosa, pero estoy pensando en la pelea más básica. Con tres camoteros organizados puedes hacer varias cosas: Arrojar piedras, petardos, cualquier objeto arrojadizo, podrían tener hondas también, por ejemplo. Los bomberos, que se dedican en lo fundamental a devolver o redirigir las lacrimógenas. Es importante tener en cuenta donde tirarlas, porque las puedes tirar a la masa, o tirarlas a la vanguardia camotera. Parece que lo más adecuado es tirarlas hacia los costados, ojalá a los edificios, por ejemplo, en este caso las lacrimógenas fueron utilizadas como elemento ofensivo contra pacos y milicos. Y también se usaron para tirarlas hacia el Hotel Crown Plaza, que si bien no es la repre, pero parece enemigo.

Toda la asistencia paramedica y los que te tiran el agüita con bicarbonato, es fundamental, ayuda mucho, alivia. Yo andaba bien equipado, de hecho no sufrí ningún ahogo, pero además se respirar la lacrimógena, se aguantar la respiración cuando corresponde. Se cuando necesito la agüita en la pañoleta, etc. Estuve super bien en este aspecto. Además que casi nunca estuve tan a la vanguardia, pero el bombero no es muy vanguardia, porque las lacrimógenas no llegan solo a la vanguardia sino que muchas veces van a la masa. Bueno el punto es que habían muchos pero muchos ayudistas de todo tipo, están los que arman barricadas, los picapiedra que producen material arrojadizo, etc.

Entre tanta gente, la verdad es que la pelea es muy fácil, reditua todo el esfuerzo no estar aislado. Es muy motivante.

En lo político organizativo, creo que tener una fuerza operando, que parezca una fuerza operando es una gran cosa. Acá lo que se observó son grupos, pero que no tienen bandera ni seña, y tanto la experiencia del lienzo de la resistencia, como la experiencia de la lucha callejera, ponen en la palestra del enfrentamiento de cara a las masas a nuestra organización y a nuestros frentes intermedios, entonces nos convertimos en “alternativa política”, nos da coherencia. Si la organización no se presenta públicamente, en la lucha callejera, creo que en estos momentos estamos perdiendo una gran oportunidad.

También faltó un lienzo combativo, para conducir la marcha, o el segmento de marcha donde estuviéramos. En fin, en el correo tu me decías que nos faltan muchas cosas, pero lo cierto es que todas,sino casi todas estas cosas la organización las ha desarrollado, todos hemos peleado en la calle, los más viejos al menos, o sea, hay experiencia vasta.

Bueno, o bien las prioridades son otras, o bien, no hay fuerza. Pero en este momento que hasta los cuicos están en la lucha, es el momento de crecer, reclutar, etc. Por último ganar legitimidad en las masas, en la pelea callejera para que nuestros planteamientos no caigan en el vacío y alguien reconozca que quienes dicen “aquellos son los mismos que son vanguardia en la calle”. Esto es lo que tienen los anarkos y nosotros no, y por eso lideran indiscutidamente a la juventud combativa.

Respecto de la declaración, yo en este caso voy a pecar de conservador, no estoy de acuerdo con que se abra una disputa del poder, no porque no quiera, sinoque porque no hay ninguna posibilidad de triunfo, de sostener un triunfo de ninguna especie. Por eso te decía que pensaba más en los aspectos políticos, en el sentido de qué ponemos sobre la mesa como reivindicaciones, independientemente que surja un gobierno, no se PC o el que sea. Disputar el poder implica tener un respaldo mayoritario, absoluto de masas, una confianza de las masas, una credibilidad. Al menos en la historia de la revolución rusa la minúscula organización se convierte en hegemónica, fundamentalmente por haber tenido una política correcta, una posición política correcta, y una organización que la difundiera, que la hiciera carne. En estos momentos tenemos una política débil, poco clara, y no tenemos una organización que pueda llevarla a sectores amplios de masas. Por lo tanto, lo obvio es que nosotros no podemos ni de cerca entrar en un proceso de disputa del poder. No tenemos las condiciones, y me parece que es absurdo plantear que esas condiciones se construyan en el corto plazo. Por lo tanto, me parece que el objetivo debe ser, cualquiera sea la condición de la apertura de la disputa del poder, si el poder lo disputan los reformistas o no, aprovechar esta crisis y esta coyuntura para ganar el máximo prestigio, para precisar el rumbo de la política, para ampliar nuestra influencia, y para desarrollar algunos ejercicios en nuestro ámbito, por lo tanto, estoy muy de acuerdo con que tenemos que dar unos golpes. Pero si no logramos sacar a al luz el efecto agitativo de esos golpes, en realidad acumularemos exclusivamente experiencia para adentro lo que no nos ayuda a entrar en la disputa del poder ni de cerca. Ni por mas que sea nuestra voluntad si es que fuera tan así. Entonces la declaración siento que es desmedidamente optimista, voluntarista, no tiene ningún atisbo de realidad, y es muy preocupante porque los mismos compañeros que criticaron el insurreccionalismo, duramente, poniendo todo el peso moral de su historia en el congreso ahora resulta que llaman casi a la toma del poder? Me suena a incoherencia.

Ahora bien, estoy de acuerdo que la situación política cambió bruscamente, estamos en otro estadio, y el periodo se modificó significativamente. Por esto mismo, es necesario tener claridad del periodo, de la situación para establecer una política precisas y correcta.

Imaginate que ni Lenin en Julio de 1917 estaba de acuerdo con la consigna “todo el poder a los soviets”, porque los soviets eran principalmente mencheviques, en esa situación revolucionaria con una enorme politización, con una organización minúscula, pero existente. ¿De que forma nosotros, los poquitos que somos podemos siquiera plantear que se abre la disputa por el poder? Es la verdad absurdo. Yo creo que los objetivos por lo tanto son desproporcionados, creo que sosteniendo el programa y la reivindicación política debemos señalar que nuestros objetivo debe estar radicado en construir una política justa, correcta, y en ganar prestigio y experiencia en este proceso. En intentar constituirnos en vanguardia, donde podamos, para ganar adhesión, pero sin pasarnos la película que se abrirá un periodo de disputa del poder, yo lo veo improbable, aunque no imposible, así es la lucha de clases, ¿Sorprendente no?

Un abrazo,


Sergio C.

22 de Octubre, 2019

Notas:

1 Organización Comunista Revolucionaria

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