[Traducción] Como escribimos La Insurrección Armada

por Erich Wollenberg

1. Antecedentes

En la primavera de 1928 Piatnitsky [1], el Secretario de Organización de la Comintern, me llamó a su oficina. Yo estaba en ese tiempo en el equipo técnico del Instituto Marx-Engels en Moscú, a cargo de su sección militar, y enseñando en las escuelas militares en las cuales los comunistas alemanes fueron entrenados como especialistas en la insurrección.

Entre los que tomaron parte en la discusión, sumado Piatnitsky, estaban: el General Unschlicht [2], segundo al mando en el Comisariado de Defensa y a cargo del enlace entre el Estado Mayor del Ejército Rojo y la Comintern; ‘Ercoli’, es decir Togliatti, jefe de la división de agitación y propaganda de la Cominterm; dos o tres oficiales Sovieticos de alto rango que enseñaban como yo lo hacía en las escuelas militares para comunistas alemanes; y un número de otros funcionarios de la Comintern.

Piatnitsky explicó el objetivo de nuestra discusión. Dijo que El Camino a la Victoria: el Arte de la Insurrección de Alfred Langer [3], era un manual sobresaliente para funcionarios con formación Marxista-Leninista. Una edición nueva, revisada y extendida debía ser preparada. Adicionalmente, ahora era el momento apropiado para publicar un trabajo popular sobre la insurrección armada, dirigido a un público amplio de comunistas y simpatizantes. Para este propósito el material de enseñanza que el Ejército Rojo había ideado para las escuelas de Comunistas alemanes era excepcionalmente adecuado.

Las distintas secciones individuales del nuevo libro fueron entregadas por el equipo del Ejército Rojo y traspasadas al compañero Ercoli (Togliatti), quien fue responsable de juntar el trabajo y publicarlo tan pronto como fuera posible. El nuevo libro, parcialmente para distinguirlo del libro de ‘Langer’, fue llamado sencillamente La Insurrección Armada. De modo de evitar la sospecha de interferencia Soviética en los asuntos internos de otros países, este tendría que dejar de lado las importantes experiencias de las insurrecciones armadas de 1919 en Hungría y Bavaria, las cuales llevaron a la creación de Ejércitos Rojos y a la toma de poder por el proletariado [4].

Piatnitsky también dijo que el nuevo libro tendría que tener un nombre de ‘autor’, y naturalmente no podría ser un nombre ruso o de cualquier funcionario comunista existente. Ya que este iba a ser publicado primero en alemán, y ya que este era un nuevo libro acerca del tema de la insurrección armada, elegimos el nombre ‘Neuberg’. Agregamos una ‘A’ antes del apellido; una ‘B’ podría haber servido igualmente.

Puede parecer sorprendente que un libro comunista ilegal tuviera que tener un ‘nombre de autor’ y un ‘editor’. La edición alemana, la cual también tuvo el subtítulo: ‘Intento de una Presentación Teórica’, llevó la impronta: ‘1928 – Otto Meyer, Printer and Publisher – Zurich’. Estas particularidades permitirían a cualquier camarada encontrado en posesión de este libro ‘sedicioso’ declarar que lo había comprado en una reunión o actividad legal, de un vendedor desconocido, en la creencia inocente de que era una publicación legal. ‘Mire, aquí está el nombre del autor y del editor suizo!’.

En estas notas sobre el libro de ‘Neuberg’ me he fijado las siguientes tareas: 1. mostrar los antecedentes políticos de varias experiencias insurrecionales; 2. revelar ciertas distorsiones las cuales fueron hechas en la presentacion de los eventos revolucionarios, ‘ en el interés del Estado Soviético, la Comintern, y en el liderazgo actual de los partidos comunistas concernientes’.

Adicionalmente he puesto los nombres de los autores de las secciones individuales, con son conocidas por mi.

Las primeras dos secciones (‘La Segunda Internacional y la Insurrección’; ‘Bolchevismo e Insurrección’) fueron ambas escritas por el Viejo Bolchevique, O. Piatnitsky, quien vivió por muchos años en Alemania antes de la Primera Guerra Mundial. No tengo nada que agregar a lo que el ha dicho ahí.

II. La Insurrección de Reval

El estudio de la insurrección de Reval (Capítulo 3) fue escrito por un equipo bajo la dirección del General Unschlicht. Este se basó parcialmente en los reportes de comunistas estonios que fueron testigos oculares, quienes huyeron a la Unión Soviética después de la destrucción de la insurrección.

La forma en la cual la organización y la ejecución del levantamiento de Reval fueron presentados corresponde por y lejos a la verdad histórica. Sin embargo, el reporte dado de sus orígenes pasaron por alto en silencio la llamada ‘Conspiración de Zinoiev’. ¿Qué fue esto?

Después de la muerte de Lenin (21 de Enero de 1924), como es bien sabido, Zinoiev, Stalin y Kamenev formaron la llamada ‘troika’. Esta troika de Viejos Bolcheviques se orientó a prevenir que el ‘Nuevo Bolchevique’ Trotsky se convirtiera en el heredero de Lenin. Cuando resultó que después de unos pocos meses el ‘peligro de Trotsky’ no existía, o que al menos no existía más, la ‘troika’ se quebró. Comenzó la lucha por el poder entre Stalin y Zinoiev.

Stalin confiaba en el todopoderoso y omnipresente aparato del partido; Zinoiev en la Comintern, la cual después de la derrota del ‘Octubre Alemán’, es decir después de la lucha del partido Comunista Alemán para ganar el poder del Estado en el año revolucionrio de 1923 había fracasado, perdió su peso moral y político.

En esta situación Zinoiev esperó fortalecer su posición vis-à-vis con Stalin a través de una insurrección armada victoriosa en Reval. Su sueño fue que la victoria de una revolución comunista en Estonia provocaría una reacción en cadena en otros países. En discusiones secretas, las que Zonoiev llevó a cabo en Moscú y Leningrado a espaldas del Partido y sin el conocimiento de sus colegas de la Comintern, fue acordada la insurrección de Reval y su fecha fue establecida.

Desde un punto de vista puramente militar, los comunistas de Estonia se desempeñaron superlativamente. Lucharon con un heroismo ejemplar. Sin embargo, las condiciones objetivas y subjetivas enumeradas por Lenin, y antes que él por Federico Engels, para las insurreciones armadas y el asalto decisivo del proletariado para la toma del poder del Estado – estas condiciones no existían en Estonia. Solo la vanguardia del proletariado revolucionario estaba luchando en Reval. En esto, el Partido Comunista de Estonia y Zinoiev ‘fueron culpables no simplemente de una torpeza, sino de un crimen’ (Lenin en 1921, La enfermedad infantil del izquierdismo).

La insurrección de Reval con sus miles y miles de víctimas – muertos, mutilados o capturados – no solo entregó a Estonia por muchos años al terror blanco y a la más oscura reacción; sino que también aceleró la caída de Zinoiev y el ascenso a poder de Stalin.

3. La Insurrección de Hamburgo

Hans Kippenberger [5] el organizador y líder militar de la insurrección de Hamburgo, escribió el reporte de esta (Capítulo 4) inmediatamente después de su arribo a Moscú al inicio de Mayo de 1924. Yo escribí la introducción del capítulo (‘La Situación General en Alemania’) y el resumen. Estábamos trabajando por aquella época en una academia militar especial en Moscú, en la cual los líderes del futuro Ejército Rojo de Alemania eran formados.

La Insurrección de Hamburgo estuvo confinada escencialmente al distrito de Barmbek, donde Kippenberger, un estudiante de 25 años de edad original de Lepzig, estaba viviendo.

En su reporte Kippenberger se refiere así mismo en tercera persona. El dice que era ‘el ex líder militar de Barmbek, pero… unos meses antes había sido destituido de su puesto’. Sólo durante el atardecer del Lunes 22 de Octubre fue que los líderes locales del partido en Barmbek literalmente lo sacaron de la cama y lo nombraron comandante militar de las unidades comunistas en Barmbek-Uhlenhorst. Tenía que iniciar las hostilidades, a cualquier costo, la mañana siguiente, el Martes 23 de Octubre.

Kippenberger, de este modo, se halló así mismo ‘en una difícil situación desde su punto de vista: el no conocía a los hombres, y adicionalmente existía una total ausencia de información acerca del estado de las organizaciones de combate del Partido, acerca del estado del enemigo, etc.’ Tampoco habían armas. Los ‘diecinueve fusiles y veintisiete revolveres’, como el me dijo, habían sido mal almacenados y estaban oxidados, nada podía ser realizado hasta que no fueran completamnte limpiados y aceitados. En suma, no existía una concepción de la situación general en Alemania, o incluso en los otros distritos de Hamburgo.

Kippenberger suprimió la razón de su destitución. En Agosto de 1923 estalló una huelga general de tres días ―espontáneamente y sin apoyo del Partido Comunista Alemán― a través de toda Alemania, y derribó el ultra reaccionario gobierno del Canciller Cuno. Este fue reemplazado por el gobierno de Stresemann, el que incluyó a los líderes de la social democracia en su gabinete. Y fue entonces, y debemos enfatizar por primera vez, y no más allá de Mayo de 1923 ―cuando una huelga general estalló en el Ruhr siguiendo la ocupación francesa, y escaló en Bochum en una insurrección armada [6]―, entonces por primera vez, en Agosto de 1923, fue que el Kremlin dio la orden de prepararse para la insurrección armada en Alemania con el objetivo de la toma del poder por parte del proletariado.

Estas preparaciones para la revolución incluyeron la creación de las ‘Centurias Proletarias’ en las fábricas, en bolsas de trabajo y en bloques residenciales. De acuerdo a la ‘teoría revolucionaria’ de Blander ―’En el marco de la constitución de Weimar, hacia el gobierno de los trabajadores de toda Alemania!’― estas Centurias Proletarias tenían que ser armadas solo con palos y porras. Su ‘entrenamiento’ se limitaba a ejercicios en el terreno de las fábricas y en espacios abiertos. Kippenberger, sin embargo, se había procurado algunas pocas armas para las Centurias las que dejó en Barmbek, y organizó una práctica de fusil en las áreas boscozas alrededor de Hamburgo. Como resultado los líderes del Partido Comunista del distrito del Gran Hamburgo lo relevaron de sus funciones, ‘en cuenta de su provocativa conducta, la que podría haber conducido a la prohibición de las Centurias’, y las Centurias Proletarias en Barmbek fueron disueltas. Todo esto ocurrió muchos meses antes. Incluso hasta el 22 de Octubre ninguna nueva Centuria fue formada en Barmbek.

El secretario del distrito del Gran Hamburgo quien dirigió los procedimientos contra Kippenberger fue Ernst Thälmann, quien posteriormente entró en la mitología de la Comintern como el ‘líder histórico del Partido Comunista Alemán y el comandante militar de la insurrección de Hamburgo’.

Más allá de la preocupación por la conducta y organización ejemplares en la lucha en Barmbek-Uhlenhorst, nada necesita ser agregado a lo que Kippenberger ha registrado con tanta modestia y reticencia. Su reporte solo requiere ser complementado con un resumen de los antecedentes políticos que llevaron a la Insurrección de Hamburgo. Nos referimos a la conferencia de las organizaciones de trabajadores de Sajonia las que se reunieron en Chemnitz el Domingo 21 de Octubre.

La orden del día para esta conferencia, había sido organizada en una sesión previa que tuvo lugar antes de las catastróficas consecuencias de la invación de Francia y Bélgica al Ruhr. Esta trató exclusivamente con cuesstiones sociales: salarios y precios, asistencia a los desempleados, etc. Debido a la entrada del Reichswehr[*] en Sajonia y Turingia, la ‘Comisión Permanente’ de la conferencia la adelantó al Domingo 21 de Octubre, a solicitud de sus miembros comunistas.

En la conferencia de Chemnitz estuvieron: 140 consejeros de fábrica, 120 delegados de sindicato, 79 representantes de comisiones de control [7], 29 altos oficiales de sociedades de cooperativas de consumidores, 15 funcionarios de comites de acción antifascista, y 26 oficiales líderes de la burocracia sindical. En ningún sentido esta conferencia fue representantiva de la clase trabajadora como un todo.

Al principio de la sesión, una delegación del Comité Central del Partido Comunista propuso que la conferencia debía darle prioridad a la intervención del Reichswehr, y debería proclamar una huelga general a través de toda Alemania como una contramedida. En eso, el social demócrata de izquierda Graupe, un ministro en la coalición de gobierno Social Demócrata/Comunista de Sajonia, explicó que el abandonaría la sala de conferencias encabezando los delegados social demócratas si hubiera cualquier desviación de la orden del día fijada (cuestiones sociales), y si el tema de la huelga general contra la intervención del Reichswehr era discutida.

¿Qué había que hacer?

El Comité Central del Partido Comunista, liderado por Heinrich Brandler, no quizo asumir la responsabilidad de una huelga general, sin los ‘Social Demócratas de Izquierda’. En suma estaba el hecho de que la consigna ‘Huelga General’ era la señal para las organizaciones ‘Político-Militares’ (ver más abajo) las que habían sido creadas a través del país desde Agosto de 1923 para desatar una insurrección armada. La Oposición de Izquierda del Partido Comunista, dirigida por Ruth Fischer estaba de acuerdo con Brandler.

Después de largos debates, la siguiente decisión fue finalmente tomada: en algún único pueblo, un ‘alzamiento espontáneo’ sería montado. Si este alzamiento desataba movimientos de masas genuinamente espontáneos en los principales centros industriales, y si sobrevenían alzamientos armados en diversas partes del país, entonces esta sería la indicación segura de la existencia de una aguda situción revolucionaria. En tal caso el Comité Central del Partido Comunista podría, sin aislarse de las masas, proclamar una huelga general a través de Alemania y de este modo desatar una insurrección armada con el objetivo de la toma del poder. Si, sin embargo, la acción armada local no encendía la ira acumulada del pueblo entonces esto proporcionaría una prueba clara de que las condiciones subjetivas para la batalla decisiva no existían aun. La insurrección local podría ser entonces una acción espontánea, por la que el Comité Central del Partido Comunista no tendría que cargar con la responsabilidad o las consecuencias.

A propuesta de un miembro de la centralita [en alemán Zentrale], cuya identidad no podría subsecuentemente ser descubierta, fue decidido unánimemente permitir el ‘levantamiento espontáneo’ emerger en Kiel, cuyos marinos amotinados dieron la señal para la revolución alemana en Noviembre de 1918.

Hermann Remmele [8], sin embargo, cuya tarea fue transmitir la orden de la insurrección en nombre del Comité Central del Partido Comunista en Chemnitz, decidió por iniciativa propia no ir a Kiel sino que a Hamburgo. Hamburgo era el lugar de los cuarteles generales Político Militar ‘Litoral’, también conocido como el comando ‘Nor Oeste’, el que cubría las organizaciones del Partido Comunista del Gran Hamburgo, Schleswig-Holstein con su capital Kiel, Oldenburgo, y otros pueblos en el área[9].

Los ‘Comandos Político-Militares’ fueron creados por el Comité Central del Parido Comunista Alemán después de haber sido tomada la decisión de preparar la insurrección armada en Alemania. Seis Comandos ―Berlin, Nor-Oeste, Oeste, Sur-Oeste, Centro (Sajonia, Turingia) y Este― correspondían a las seis divisiones de infantería del Reichswehr; su función era asegurar la dislocación de las últimas. Hermann Remmele era responsable del enlace entre el Comité Central y el Comando Nacional, y del enlace entre los liderazgos Políticos y Político-Militares del Oeste, Nor-Oeste y Sur-Oeste. El secretario político del Nor-Oeste era Hugo Urbahns [10], el comandante Político Militar era Albert Schreiner [11], el ‘general Soviético’ asignado a él era Stern[12]; en el Sur-Oeste el secretario político era Ernst Meyer, yo era el comandante Político-Militar, mi ‘general Soviético’ era Alexei N. Stetzky ―posteriormente un miembro del Comité Central del CPSU; el secretario político del Oeste era Arthur Ewert, el comandante Político Militar era Wilhelm Zaisser, su ‘general Soviético’, cuyo nombre se me escapa, era conocido en el equipo del Ejército Rojo como ‘el hombre con el mentón’, debido a su inusualmente prominente y sobresaliente mentón. En 1927, ‘el hombre con el mentón’ era el jefe de la Inteligencia del Ejército Rojo en Europa con sus cuarteles generales en Paris.

Urbahns estaba lejos, encabezaba una delegación en Chemnitz, cuando Remmele llegó a Hamburgo para ver a Schreiner en la mañana del 22 de Octubre. Urbahns llegó a Chemnitz muchas horas después que la conferencia había terminado y después que Remmele había partido, como estaba pensado, para Kiel. Gran exitación y confusión reinó en el Comité Central del Partido. Karl Radek trajo nuevas directrices de Moscú. La orden para la insurrección debía ser anulada. Un mensajero fue enviado apresuradamente a Kiel, pero nadie allí tenía idea acerca de Remmele. La mañana siguiente, el 23 de Octubre, el Comité Central comenzó con las noticias de que una insurrección había estallado en Hamburgo. ¿Qué había pasado?

En Hamburgo, Schreiner y Stern explicaron a Remmele que una insurrección en Kiel era imposible. En 1918 Kiel había sido la base de la armada imperial, con 40.000 marinos amotinados. Ahora solo un par de miles de marinos estaban estacionados allí, regulares o de 20 años de servicio, quienes mayormente simpatizaban con los partidos de la derecha o de la extrema derecha. El Partido Comunista en Kiel era muy débil. Schreiner incluso no conocía si las Centurias Proletarias existían allí.

De acuerdo a la información que Remmele trajo consigo desde Chemnitz, era absolutamente imperativo que las hostilidades irrumpieran en algún pueblo de Alemania el 23 de Octubre, es decir al día siguiente. En esto yacía la última oportunidad de los gobiernos de trabajadores de Sajonia y Turingia de salvarse así mismos de la liquidación del Reichswehr. Entonces Stern propuso iniciar la insurrección en Hamburgo. Schreiner accedió vacilante. Thälmann, el secretario político para el Gran Hamburgo, fue informado. John Schehr, el jefe de la organización Político Militar de Hamburgo no pudo ser hallado, de hecho no fue visto durante los dos o tres días que la insurrección duró. Thälmann pasó la orden de la insurrección a los líderes políticos de un número de distritos de la ciudad. No pudo encontrarlos a todos.

Remmele partió durante la noche del 23 de Octubre para volver a Chemnitz. Las unidades del Reichswehr ya estaban delante de las puertas de la ciudad. En los principales centros industriales ―el Ruhr, Berlin, Silesia Alta― las noticias de la insurrección de Hamburgo no provocaron acción alguna de parte de los trabajadores. El aparato Político Militar ―hablo en primera instancia de las áreas ‘Oeste’ (el Ruhr, Rhineland, etc. a cargo de Wilhelm Zaisser) y ‘Sur Oeste’ (Württemberg, Baden, Hessen, bajo mi dirección)― se mantuvieron con las armas enterradas y a la espera de la contraseña ‘Huelga General’ como señal para un levantamiento en toda Alemania. No fuimos informados de los eventos en Chemnitz y de los antecedentes para la insurrección de Hamburgo.

Remmele hizo su informe al Comité Central en ausencia de Karl Radeck. Luego de una corta discusión, se creó una comisión constituida por los líderes del Comité Central y del comando nacional Político Militar. Esta comisión, que también incluyó a Urbahns, partió para Hamburgo. Su misión: detener la insurrección.

Las consecuencias pueden ser encontradas en el reporte de Kippenberger. Una palabra adicional sobre las distorsiones que fueron hechas en el reporte de Kippenberger y mi introducción para comprometer a Hugo Urbahns como ‘el hombre responsable por el fracaso de la insurrección de Hamburgo’.

Urbahns fue juzgado en solitario a nombre de todos los camaradas que lideraron la organización ‘Litoral’ del partido. Él asumió toda la responsabilidad política por la insurrección y por todas las acciones insurgentes. Fue condenado a un largo tiempo en prisión. Su conducta heroica ante el tribunal fue celebrada en el mundo comunista. Stalin le envió una nota personal de agradecimiento. Él fue primero calumniado y enlodado cuando emergió después de su liberación como el líder del grupo de oposición de izquierda asociado con Trotksy. Fue expulsado del partido en 1926.

4. Canton y Shangai

Como en los capítulos (5 y 6) sobre las insurrecciones de Canton y Shangai, puedo ahora decir con certeza que estos fueron escritos en el Alto Comando del Ejército Rojo. Desde que mi trabajo en las escuelas militares para ‘especialistas en insurrección’ alemanes y, desde 1928, en la Escuela Internacional Lenin en Moscú, no incluía dar instrucción acerca de China, no me preocupé especialmente de enseñar material acerca de la guerra civil China.

Sin embargo, estaba en contacto cercano con camaradas que habían cumplido misiones políticas o militares en China en nombre del Estado Mayor del Ejército Rojo (y de la Comintern). Entre estos estaban altos oficiales Rusos, como el posteriormente Mariscal Soviético Blücher[13], camaradas alemanes como Wilhelm Zaisser[14], y un gentil, simpático y adorable Indo-Chino quien bajo el nombre de Ho Chi Minh estaba destinado a hacer historia. Para mi conocimiento, Blücher y Ho ―como otros miembros también altamente ranqueados del Equipo del Ejército Rojo, entre ellos Tukhachevsky― se oponían a la línea oficila del Partido en China; ellos desaprovaban la entrada del Partido Comunista Chino en el Kuomintang, y vieron la insurrección de Canton como una empresa que inevitablemente contenía las semillas de la derrota. Este punto de vista es puesto más adelante sin ambiguedades en el capítulo de la insurrección de Canton; un juicio crítico es expresado de forma similar en la política del Partido Chino; de la Comintern, y del de Stalin con respecto a la insurrección de Shangai.

Basándose asimismo en las decisiones de la Comintern, el ‘editor’, es decir alguien de la oficina de Piatnitsky o de Ercoli-Togliatti, administraron una aguda reprimenda a ‘A. Neuberg’ por esto en el Prefacio.

5. Tukhachevsky: ‘Regulaciones de Campo para la Insurrección Armada’

En los capítulos 7-11, instrucciones concretas fueron dadas acerca de como organizar y llevar adelante insurrecciones armadas en todos aquellos países en los cuales el partido comunista enfrentaba la ‘tarea histórica’ de llevar adelante la revolución democrático-burguesa o la socialista. En los años en que el ‘libro de Neuberg’ apareció, este estaba dirigido a los comunistas de todos los países fuera de la Unión Soviética.

Los capítulos 7, 8, y 9 tienen que ver principalmente con el aspecto político de la preparación para la insurrección armada. Hoy no puedo afirmar con certeza si estos fueron escritos por Ercoli-Togialtti o por Unschlicht, o tal vez por un equipo bajo su dirección. No tomé parte en su composición. Los capítulos 10 y 11, sin embargo, fueron escritos por Mijail N. Tukhachevsky.

Cuando conocí a ‘Tuka’ por primera vez en la primavera de 1924, el aún era SubJefe del Estado Mayor del Ejército Rojo, comandante de la Academia de Guerra, y el presidente de una comision cuya tarea era crear un borrador de las ‘Regulaciones de Campo Provisionales del Ejército Rojo’. Después de la muerte de Frunze (31 de Noviembre de 1925), quien sucedió a Trotsky, Voroshilov se convirtió en Comisario del Pueblo para el Ejército (Ministro de Guerra). Su primer acto fue remover a Tukhachevsky de todas sus funciones en el Estado Mayor del Ejército Rojo y enviarlo ‘al desierto’, primero a Leningrado y entonces a Minsk. Pero el nuevo Ministro de Guerra no pudo cumplir su real deseo, de removerlo completamente del ejército. Al principio de los treinta, en vista de la creciente situación crítica en el Lejano Este y el miedo del Kremlin a una guerra de agresión Japonesa, incluso tuvo que volver a ponerlo en su cargo. La liquidación de Tukhachevsky en 1938 durante las grandes purgas de Stalin fue el triunfo final de su rival Voroshilov [15].

Tukhachevsky se mantuvo como presidente de la ‘Comisión Regulaciones de Campo Provisionales’ en 1925, desde que todos los otros miembros de la comisión explicaron que el trabajo en curso no podía haber llegado a una conclusión sin él.

Tukhachevsky me dijo que el vio su contribución a este libro como una forma de ‘Regulaciones de Campo para la Insurrección Armada’. Ambos capítulos: ‘El Carácter de las Acciones Militares al Comienzo de la Insurrección’, y ‘El Carácter de las Operaciones Insurgentes durante la Insurrección’, están llenas de citas desde las ‘Regulaciones de Campo Provisionales para el Ejército Rojo’, el cual debió haberse llamado realmente: ‘Regulaciones de Campo Provisionales para el Ejército Rojo y la Insurrección Armada’.

En 1921-22 Tukhachevsky empujó por la creación de un ‘Estado Mayor de la Internacional Comunista’. Como no llevó su propuesta dentro del Estado Mayor del Ejército Rojo, publicó una serie de artículos en revistas militares Soviéticas bajo el seudónimo de ‘Solomin’, en el cual el batió el bombo para su idea. Trotsky rechazó la propuesta de Tukhachevsky-Solomin sobre la base indudablemente correcta de que los miembros no Soviéticos de este Estado Mayor no serían otra cosa que marionetas mientras que el proletariado no haya tomado el poder en sus respectivos países y creado Ejércitos Rojos por su propia cuenta. Con todo, más allá de ciertas diferencias de opinión políticas y militares, las relaciones de trabajo y personales entre Trotksy y Tukhachevsky se mantuvieron lo mejor que se pueda imaginar. Incluso bajo la presión moral del Partido, Tukha nunca publicó una derogatoria o incluso una declaración crítica acerca de Trotsky. En privado, el habló del primer líder del Ejército Rojo con el más alto respeto.

En su contribución al Neuberg, Tukhachevsky no se restringió de citar una de las órdenes del día de Trotksy, atribuyéndosela a él por el nombre; es casi increíble que los editores de la edición de 1928 (primera edición en Alemán) y los de la de 1931 no extirparan con fuego y azufre el nombre del ‘perro guardián del fascismo y agente del imperialismo mundial’.

6. Ho Chi Minh: La Insurrección Campesina

El autor del Capítulo 12, ‘El trabajo del Partido entre los Campesinos’, fue el amigable, no asumido revolucionario Indochino quien subsecuentemente entraría en la historia de las grandes luchas por la liberación nacional y social de nuestra época bajo el nombre de Ho Chi Minh.

Cuando arrivé a Moscú en Mayo de 1924, Ho (su nombre de ese periodo carece de importancia) estaba trabajando en la división de agitación y propaganda de la Comintern. Su campo de trabajo: cuestiones nacionales y coloniales. En suma, Ho era vice presidente de la ‘Internacional Campensina’ fundada por un no-miembro del partido llamado Dombal. Esta organización tenía vínculos con varios partidos de campesinos y asociaciones, por ejemplo, en Polonia, en los Balcanes, en Francia e Italia, en Sud América y en Asia. En la Comintern, Dumbal y su ‘Internacional Campesina’ no fue tomada en serio. Mucho regocijo se consintió allí a expensas del cordial ‘visionario campesino’, como Bujarin lo llamó en una conversación conmigo [16].

En Moscú, como antes en Paris, Ho tuvo que luchar contra los prejuicios de los partidos de la Comintern de países industrializados, quienes negaban el rol revolucionario del campensinado en la lucha de liberación del proletariado. Él humoristicamente aludía a su actividad como la de ‘una voz clamando en el desierto’.

En 1924, el Estado Mayor del Ejército Rojo envió a Ho a una misión secreta a China. Tan silenciosamente como desapareció de Moscú, el podría aparecer de tiempo en tiempo en las calles de la capital Soviética, con sus ojos brillantes y deslumbrante sonrisa. Un día, creo que fue en 1927, el me dijo que estaba trabajando en un ensayo sobre el trabajo de los campesinos en el partido el cual entre otras cosas estaba destinado a la escuela militar para comunistas alemanes en Moscú. Es este ensayo el que constituye el último capítulo de este Volumen.

Lo que Ho escribió hace cuarenta años aun tiene una impresionante actaulidad. Introduciendo su ensayo, Ho escribió: ‘La victoria de la revolución proletaria en países agrarios o semi-agrarios es impensable sin el apoyo activo de las decisivas masas campesinas para el proletariado revolucionario. Esto se mantiene incontrovertiblemente verdadero, para la revolución democrático burguesa tanto como para la revolución proletaria.’

Entre los ‘países semi agrarios’, Ho incluyó Italia y Francia. Esta ‘conclusión unequívoca’ solo recientemente ha comenzado a tener terreno vacilante en Francia.

Sobre las tácticas de guerrilla en la lucha contra el ejército organizado de la clase dominante, encontramos: ‘La fortaleza de las guerrillas no descanza en la defensa, sino que en sus atrevidas y súbitas acciones ofensivas. Los guerrilleros… deben en todo lugar y en todo momento maniobrar: asestar rápidos e inesperados golpes al enemigo… retirarse rápidamente y evitar encuentros decisivos… para entonces sorprender al enemigo en otro momento y lugar.’

Este pasaje podría haber ocurrido en una de las órdenes del día de Ho en los años recientes.

La Insurrección Armada es un documento excepcionalmente importante de las políticas militares de la Comintern, indispensable para el historiador. ‘Pero’, uno podría preguntar, ‘las distorsiones y falsificaciones las cuales fueron realizadas a la verdad histórica en los así llamados intereses del Estado Soviético, de la Comintern y de sus secciones… acaso esto no cancela el valor histórico de este libro?’ ¡Absolutamente no! Estas distorsiones, estas falsificaciones, la supresión de los antecedentes políticos (de la insurrección de Reval y de Hamburgo), estos también son parte de la política militar de la Comintern y del Kremlin. Es solo necesario para conocer la verdad histórica, y uno puede contar la leyenda. Espero que estas observaciones introductorias hayan contribuido a esto.

Hamburgo, 1970

Notas:

[1] Un Viejo Bolchevique que fue liquidado durante las purgas estalinistas (1936-38)

[2] Viejo Bolchevique, liquidado como Piatnitsky.

[3] Este libro, publicado secretamente en Alemania (en Alemán) en 1928 y reimpreso en una segunda edición ilegal en 1931, fue el trabajo de un equipo de especialistas militares, Comunistas alemanes en Moscú, bajo la dirección de ‘Alfred’ (seudónimo de Ture Lehen, un oficial del ejército finés primero y luego del ejército Soviético). Alfred fue asignado a la Comintern (Piatnitsky) por el Estado Mayor del Ejército Rojo. Inicialmente los nombres de todos los coautores estarían presentes en la portada (mi seudónimo era ‘Walter’). Sin embargo, esto creaba un nombre terriblemente largo (‘langer’) [en alemán] para un libro relativamente corto, los unimos juntos bajo el nombre ‘Alfred Langer’.

[4] Estas experiencias fueron tratadas en un libro de un comunista Húngaro, y en mi The Struggle of the Bavarian Red Army, el que fue traducido al ruso por la casa editorial militar del Estado en 1928 (con una segunda edición en 1931).

[5] Kippenberger, un miembro del Comité Central del Partido Comunista de Alemania y diputado comunista por un periodo del Reichstag, fue arrestado el 5 de Noviembre de 1936 en Moscú a solicitud de Ulbricht. Sobre la base de acusaciones difamatorias realizadas por personas cercanas a Ulbricht, Kippenberger fue condenado a muerte el 3 de Octubre por la dirección de la GPU (NKVD) y fue fusilado. El 30 de Abril de 1958 Kippenberger fue ‘rehabilitado’ por un tribunal militar Soviético. El informante de la GPU que lo acusó, entre otras cosas, de haber organizado ‘a espaldas de Ulbricht’ el asesinato de dos oficiales de policía (Lenk y Anlauf) el 9 de Agosto de 1931 en frente de la casa de Karl Liebknecht en Berlin – donde en realidad Ulbricht dio la orden del acto de terror individual.

[6] En Bochum, bajo el nombre de Walter, dirigí un levantamiento armado que estalló espontáneamente en Mayo de 1923 en conexión con la huelga general del Ruhr. El Partido Comunista Zentrale [Central en alemán] (Heinrich Brandler como líder del Partido, y Ruth Fischer como líder de la oposición de izquierda) condenaron el alzamiento; ellos demandaron que los insurgentes se desarmaran, y plantearon su posición con la fuerza de una decisión del Partido. Ellos vieron el alzamiento como ‘objetivamente una provocación de la burguesía alemana’, quienes deseaban imponerle a la clase obrera y a los comunistas ‘la responsabilidad por su capitulación antes de la agresión imperialista de Poincaré y sus complices’. Fue después de esto que recibí mi primera reprimenda del Partido. Durante la insurección de Bochum, hubo fraternización con los soldados de la fuerza de ocupación francesa; estas últimas saludaron a nuestras Centurias armadas (ver más abajo) con aplausos, y gritaron: ‘A bas Poincaré! A bas Stinnes!‘ [En Francés: ‘¡Abajo Poincaré! ¡Abajo Stinnes!’] (Stinnes fue en esa época el más poderoso capitalista en la República de Weimar). Fue en Mayo de 1923 que la gran oportunidad para la Revolución en Alemania se perdió.

[*] Nota del Traductor. Reichswehr, en alemán la Defensa del Reino, constituyó la organización militar de Alemania desde 1918 hasta 1935, cuando fue unida con la nueva Wehrmacht, en alemán: Fuerza de Defensa. https://en.wikipedia.org/wiki/Reichswehr

[7] Algo que resembla organismos de ‘co-participación‘, pero sin ninguna base legal.

[8] Un social demócrata antes de la Primera Guerra Mundial, después de 1915 un miembro del Partido Social Demócrata Independiente de Alemania. El Partido Social Demócrata Independiente se escindió del Partido Social Demócrata en 1915 debido a la política de este último hacia la guerra. En la Conferencia de la Halle de Octubre de 1920, donde Zinoiev habló como el representante de la Comintern, el ala izquierda de los Social Demócratas Independientes, bajo el liderazgo de Ernst Thälmann y Hermann Remmele, se unieron al Partido Comunista. Como miembro del politburó, Remmele fue electo a la ‘Troika’ ―el cuerpo supremo― junto con Thälmann y Heinz Neumann en el Congreso de Wedding (Wedding es un área proletaria del norte de Berlín). En 1930-31 Remmele y Neumann se movieron hacia la oposición de la ‘Línea General’ defendida por Thälmann y Ulbricht, es decir que el ‘enemigo principal’ a ser combatido no eran los Nazi sino que los ‘social fascistas’, en otras palabras los Social Demócratas. Ambos fueron liquidados durante las purgas de Stalin.

[9] La región política ‘Litoral’ o ‘Nor Oeste’ no fue parte de la organización del Partido de Hamburgo, como un trabajador de la Comisión de agitación y propaganda de la Comintern quien ensambló y pasó varias de las secciones del Neuberg como fueron confiadas a su creencia. ‘Litoral’ incluía todas las provincias prusianas del mar del norte o la costa oeste del Báltico, incluyendo las ciudades Hanseáticas libres de Hamburgo, Bremen, y Lübeck, y las provincias prusianas de Schleswig­-Holstein y Olenburgo. De este modo, en la jerarquía del Partido, el secretario político del ‘Litoral’, Hugo Urbahns era el superior de Ernst Thälmann, el secretario del distrito del Gran Hamburgo. El comando Político-Militar Nor-Oeste, en suma a las ciudades y provincias libres mencionadas más arriba, también cubría provincias prusianas adicionales.

[10] Urbahns emigró a Suecia después de la toma del poder de Hitler, y vivió allí hasta su muerte en 1946.

[11] Comisario Político de una Brigada Internacional en la Guerra Civil Española. Vive desde 1945 en la RDA.

[12] Durante la Primera Guerra Mundial, como un alférez o teniente en el ejército Austro-Húngaro, fue hecho prisionero por los Rusos. Durante la Guerra Civil Española, bajo el nombre de ‘Kléber’ y haciéndose pasar por Canadiense, comandó una Brigada Internacional. Su comisario político era Albert Schreiner. Fue liquidado durante las purgas de Stalin.

[13] Un trabajador metalúrgico cuyo nombre real era Medvediev. En la Guerra Civil Rusa un como un comandante del Ejército Rojo fue conocido con el nombre de ‘Blücher’. Cuando el nombre ‘Blücher’ apareció por primera vez en la prensa mundial como uno de los generales del Ejército Rojo, el Quai d’Orsay [N.del T.: Ministerio de Relaciones Exteriores Francés] (refiriéndose a las cláusulas del tratado de Versalles) protestó al gobierno Alemán: personal del Ejército de Alemania no tenía permitido de entrar en servicio en ejércitos extranjeros. El gobierno Alemán y el jefe de la rama Prusiana de la noble familia Blücher juró que el general Soviético no podía ser miembro de la vieja familia de nobles y oficiales Prusianos. Entonces precisaron que el apellido ‘von Blücher’ podría también ser encontrado en los Estados del Báltico, los que hasta 1917 habían sido parte del Imperio Ruso. Blücher por muchos años fue consejero militar Soviético para el Generalissimo Chino Chiang Kai Shek, bajo el nombre de ‘General Galen’. El ‘General Galen’ fue organizador y comandante del Ejército del Sur de China en su avance relámpago de Canton a Shangai (1926-27). Después de la traición de Chiang a la revolución China y el baño de sangre de comunistas en Shangai, el Generalissimo ofreció al ‘General Galen’ la más alta posición y honores si el continuaba sirviendo como su consejero militar. Contra las órdenes de Stalin, Blücher dejó China. En Vladivostok el fue puesto inicialmente bajo arresto domiciliario. Stalin quería juzgarlo ‘por insubordinación y deserción’. Pero cuando Chiang no se confinaba asimismo a masacrar comunistas Chinos sino que también asumió una actitud hostil hacia la Unión Soviética, se le permitió a Blücher el retorno a Moscú como un hombre relativamente libre en la primavera de 1927. Cuando le pregunté como había adquirido el nombre de ‘Blücher’, se rió y replicó: ‘Ese es un secreto de Estado el cuál no estoy en libertad de revelar’. Acostumbrábamos, naturalmente, a conversar en Ruso. Blücher fue alejado entonces a un sanatorio en el sur de Rusia. Allí él estudió asiduamente el Alemán, pero con poco éxito. Cuando los ejércitos del Generalissimo atacaron territorio Soviético a través de los ríos Amur y Ussuri, Stalin apuntó al General Blücher como comandante en jefe de la nuevamente creada región militar del Lejano Este, y Chiang sufrió una aplastante derrota de manos de su antiguo consejero militar. En 1938, cuando Stalin liquidó a todo el alto comando del Ejército Rojo, entre ellos al Mariscal de la Unión Soviética Tukhachevsky, Blücher estaba en sus cuarteles generales en Khabarovsk. Fue ahí que las noticias lo alcanzaron sobre que el Mariscal Tukha que el veneraba había sido ejecutado, el reporte de prensa agregaba que él, Blücher, había sido uno de los miembros del Tribunal Militar entre los cuales pronunciaron la sentencia de muerte. Esta mentira fue una sentencia moral de muerte sobre Blücher, y la física tenía que pisarle los talones.

[14] Un profesor que peleó en la guerra de 1914-18 y hacia el final era un teniente de reserva. Después de 1919 Zaisser se convirtió en miembro del Partido Comunista de Alemán. En la contienda entre 1919-21 estaba en el Ruhr como líder militar de las Guardias Rojas. En Agosto de 1923 fue designado jefe de la organización Político Militar del ‘Oeste’ (Ruhr, Rhineland, etc). En 1924 asistió a un curso en la Academia Militar de Moscú, después de la cual fue enviado por el Estado Mayor del Ejército Rojo en una misión secreta a China. En la Guerra Civil Española, comandó las Brigadas Internacionales bajo el nombre de ‘General Gómez’. En su regreso a Moscú fue desacreditado, expulsado del Ejército Rojo y se convirtió en editor en la Casa de Publicaciones de Trabajadores Extranjeros. Después que Hitler atacó a la Unión Soviética Zaisser fue rehabilitado y jugó un papel de liderazgo en el Comité Nacional de oficiales alemanes prisioneros de guerra en la Unión Soviética. En 1945 volvió a Alemania a la RDA, donde se convirtió en Ministro para la Seguridad del Estado. Durante el alzamiento de trabajadores en Alemania Central (17 de Junio de 1953), Zaisser rechazó obedecer la órden de Ulbricht de abrir fuego en los trabajadores que protestaban. Fué destituido de su puesto como ministro y expulsado del partido. Hasta su muerte, algunos años después, vivió en un exilio provincial, como un instructor militar en la escuela de entrenamiento de oficiales de Volksarmee.

[15] Las más absurdas leyendas fueron puestas para explicar los antecedentes de la liquidación de Tukhachevsky, y por supuesto son aun creidas al día de hoy. ‘Intrigas Diabólicas por el General de la SS Heidrich quien contrabandeó documentos falsificados en las manos de Benes en orden a debilitar el Ejercito Rojo a través de la decapitación de sus comandantes’; ‘Conspiración entre el General Fritsch y Tukhachevsky para destronar a Hitler y Stalin’; ‘”antisemitismo” de la élite Rusia que simpatiza con Hitler’; etc., etc. El Mariscal de la Unión Soviética ‘Tukha’ fue liquidado por Stalin como un miembro de un grupo de oposición cuyos más conocidos miembros incluian algunos muy bien conocidos miembros, incluidos los viejos Bolcheviques Bujarin y Rykov, y en el ejército el ‘Judío’ Gamarnik, comisario político, y el ‘Judío’ y general de ejército Yakir! ‘Tukha’ fue denunciado por Radek, quien en su propio juicio intentó salvar su pellejo mencionando el nombre del Mariscal de la Unión Soviética en conexión con la oposición democrática soviética.

[16] Después de la partida de Ho (en misión a China), Heinrich Brandler se volvió vice presidente de la ‘Interncional Campesina’.

Una respuesta a “[Traducción] Como escribimos La Insurrección Armada

  1. Comencé este trabajo de traducción el 13 de Octubre de 2019, exactamente 5 dias antes del Estallido Social en Chile. Ya se olfateaba el estallido de visos insurreccionales que lo cambiaría todo, y que aún perdura en su onda expansiva de distintas formas y dimensiones. Esta iniciativa surgió de la necesidad de estudiar más profundamente los procesos insurrecionales en la historia, y en esto el libro “La Insurrección Armada” de A. Neuberg es uno de sus máximos referentes. El otro libro de importancia es “Teoría de los Procesos Insurrecionales Contemporáneos” de Emilio Lussu, el cual estoy estudianto con avidez.
    La motivación de realizar esta traducción, es que en búsqueda de una edición del libro de Neuberg me encontré con esta edición en inglés, que es distinta a la edición en castellano que tenía a disposición, y que incluía esta introducción de uno de los protagonistas de la historia, Erich Wollenberg. Esto me fascinó porque el contenido de esta introducción ponía de manifiesto los distintos antecedentes políticos de algunas de los procesos insurrecionales, sin embargo, tanto o más importante aún son los antecedentes respecto de la lucha política que se desarrollaba en el seno de la Comintern y de la propia Unión Soviética entre la conducción Burocrática, y no hablemos de la oposición de izquierda o el trostkismo, sino que contra todo el mundo, contra cualquiera que osara desafiar la mediocridad de Stalin.
    Recientemente leí también el gran libro de “Leopold Trepper”; “El gran Juego”. Esta impresionante novela sobre la “Orquesta Roja”, también da cuenta de las atrocidades de Stalin, del descabezamiento del Ejército Rojo y de la sistemática eliminación de los mejores cuadros del Partido Comunista de la Unión Soviética por parte de la conducción Burocráctica de Stalin y su camarilla.
    Es importante que para los lectores, sobre todo los jóvenes, conocer esta experiencia y estar atentos a que las jóvenes organizaciones que hoy cristalizan en este proceso de ascenso revolucionario en Chile, ya dan visos de un burocratismo y un cretinismo político a pesar de su juventud y, quien sabe, su tal vez buena voluntad revolucionaria. Si estos fenómenos no se detienen a tiempo, seguirán expresándo su mediocridad a través no solo de la censura de los compañeros sino que también de la expulsión, o como eufemísticamente llaman ellos la “marginación”.

    El libro en versión PDF lo obtuve de: https://libcom.org/library/armed-insurrection-neuberg-1928

    Aquiles Torres, 29 de Diciembre de 2019.

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